Buscar
  • carpegom

Dialogues in the Public Place: Bebelplatz, Berlin


Caminar por Unter der linden (Bajo los tilos) es cerrar los ojos y ver como la historia va perfilándose y desarrollándose delante de ti. Las pieles de los edificios a ambos lados del boulevard se nos revelan como guardianes de un pasado, en una ciudad en la que las heridas son todavía visibles. Cicatrices que le confieren un carácter único de ciudad difícil y herida en su urbanismo. Destruida, levantada, separada… anomalías que le confieren identidad, y que quizás nunca debieran ser reparadas, porque la hacen reafirmarse a sí misma como auténtica, hermosa y guardiana de secretos que quieren ser susurrados a nuestros oídos. El olor de los tilos acaba de culminar la ensoñación.

Unter de Linden transcurre por el centro del Berlín histórico “Mitte”, desde la puerta de Brandemburgo al norte, hasta el Puente de Schlossbrüke (Puente del Palacio) al sur, y es justo un poco antes de llegar al Puente del Palacio, donde comienza la isla de los museos, cuando a mano derecha se abre una gran plaza rodeada de monumentales edificios que se muestran majestuosos entre ellos, compitiendo por la atracción del espectador. La plaza sirve de gran atrio para estos grandes edificios, representantes de la ilustración y el conocimiento del ser humano. Por un lado, la Universidad de Humbold (s. XVIII con la primera biblioteca pública de Prusia), el edificio de la Ópera estatal “Staatsoper” (1743) y la Catedral católica de Santa Eduvigis (1773), la iglesia católica-romana más antigua de la ciudad completa la lista de monumentos que rodean la plaza. La plaza creada en el s. XVIII es de forma rectangular, totalmente empedrada, sin elementos arquitectónicos que disturben el sentido de atrio que le confieren los edificios que la rodean.


Pero si nos fijamos y vamos hacia el centro de la plaza, algo nos sorprende y nos llama poderosamente la atención, rompiendo el monótono rectángulo de sucesión de adoquines de su pavimento. Un hueco tapado con un vidrio de 1,2 x1,2 metros se encuentra enclavado en el suelo en el centro de la plaza, a su lado dos placas de hierro incrustadas en el pavimento, son el único elemento que altera y genera la mirada hacia ellas, en ellas podemos leer: "Das war ein Vorspiel nur, dort wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen." (Eso sólo fue un preludio, ahí en donde se queman libros, se terminan quemando también personas.) frase del escritor Heinrich Heine, datada en el año 1817. De repente todo el sentido de la plaza se transforma, los imponentes edificios monumentales se diluyen apenas como sombras que esconden un gran secreto, en este Berlín lleno de cicatrices las placas y el vidrio se nos revelan, retrotrayéndonos de nuevo a la historia. Asomarnos a través del vidrío revela a nuestros ojos una sala subterránea, un espacio negativo de 5 metros de profundidad con unas paredes llenas de estantes blancos, a modo de estanterías, pero vacíos, sin libros, sin nada. Estamos encima de una biblioteca vacía para 20.000 libros, donde la memoria de los libros desaparecidos está presente.

Este monumento conmemorativo es un espacio en recuerdo del acto deleznable perpetrado por los nazis con la quema de libros en Berlín. El memorial fue concebido por el artista Micha Ullman e inaugurado en 1995. Hace referencia a los hechos ocurridos en ese mismo lugar; la quema de unos 20.000 libros que ardieron en la plaza perpetrada por las juventudes hitlerianas a las órdenes de Goebbles el 10 de mayo de 1933. Los nazis quemaron las obras de cientos de autores independientes, periodistas, filósofos y académicos. Cuentan las crónicas que llovió tan fuerte que las llamas se apagaron y los bomberos tuvieron que echar gasolina sobre el fuego para que ardiera correctamente.


El espacio de gran valor simbólico es tratado de una manera magistral por el artista Micha Ullman, creando un balance compositivo muy sutil, que no ocupa un espacio, sino que más bien se encuentra debajo de él. Un espacio velado. La pérdida de conocimiento al que ya no se puede acceder. Las resonancias filosóficas del monumento son profundas ¿Qué es una biblioteca vacía? Sino un lugar sin conocimiento, sin historia, sin identidad, sin pasado, sin futuro, donde todo rastro de humanidad ha sido borrado… El concepto de espacio negativo confiere al monumento un aura mágica, conceptualmente dice mucho con muy poco. ¿Cómo un elemento vacío puede llenar tan rotundamente un espacio y configurarlo?

Por la noche la visión es simplemente abrumadora. Un punto de luz en medio de la nada nos atrae como un faro hacia él, nos persuade para asomarnos a sus entrañas y es a través de nuestra mirada cuando de nuevo completamos en nuestra mente cada estante vacío, retumbando en nuestra mente las palabras de Heinrich Heine: “Eso sólo fue un preludio, ahí en donde se queman libros, se terminan quemando también personas”



Ficha técnica:

Autor: Micha Ullman (nombre en hebreo: מיכה אולמן‎), nacido Israel en 1939. Escultor y profesor de arte.

El senado de la vivienda de Berlín invitó a 30 artistas a participar en el concurso de diseño para la realización del memorial. La instalación del artista Micha Ullman fue la escogida como la ganadora final. El trabajo de Ullman trata con frecuencia temas como la ausencia y la memoria. Para el memorial de Berlín, el artista propuso cavar un monumento en la superficie de la Bebelplatz, creando así un vacío alegórico, tapado en superficie por un vidrio. Junto a él se instalan dos placas de hierro explicativas de los hechos y una frase del escritor Heinrich Heine. El monumento fue inaugurado por las autoridades el 20 de mayo de 1995, como recoge el libro Public art in Berlin de Biljana Arandelovic.

Cemento, vidrio, luz fluorescente 7x7 metros. 5.3 metros de profundidad. Ventana de vidrio 1,2 x 1,2 metros






231 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo