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Diálogos en el Espacio Público: Pershing Square, Los Ángeles.

Cuando el avión empieza a realizar las maniobras de aproximación al aeropuerto de LAX, la imagen de la ciudad se expande más allá de los confines del horizonte, como una mancha de aceite desparramada sobre el territorio en todas las direcciones. “Desplegada ante mí, una de las metrópolis industriales más grandes que el mundo haya visto jamás, un expansivo punto álgido de la tercera revolución urbana”. Los Ángeles es el paradigma de ciudad tardo-capitalista.

La ciudad fue fundada en 1791 y desde entonces no ha parado de crecer. Ninguna región del planeta ha recibido tantos migrantes como la zona de California donde se sitúa la ciudad. Es una ciudad de muy baja densidad, lo que le obliga a extenderse en casi 160 km de este-oeste y de norte-sur, desde las montañas de Santa Mónica a San Fernando Valley y la ciudad ya empieza a devorar el desierto de Mojave, hasta hace poco, frontera natural enfrente del crecimiento urbano sin control.


Vista aérea de la extensión. San Fernando Valley y el desierto de Mojave


Su territorio no se conforma en una sola realidad administrativa. Es una mega-polis actual al estilo de ciudad norteamericana de centro-periferia. Este concepto usa la creación de centros administrativos para generar una periferia a su alrededor y así repetir la fórmula por todo el territorio separándose de los modelos de urbanismo europeos. La ciudad se articula a través de una red de autopistas, más de 15, que la conectan de punta a punta. Esto la convierte en la ciudad mundial del automóvil, creando unas cicatrices profundas en su tejido urbanístico. Las autopistas, algunas de más de 9 carriles por sentido, actúan como separadores de la trama urbana, generando unas heridas urbanísticas imposibles de subsanar, provocando que la ciudad esté plagada de solares y aparcamientos, careciendo de un continuo en su trama urbana.




El Downtown fue creado en 1970, hasta esa fecha LA (Los Ángeles) no contaba con un centro financiero, provocando un replanteamiento a las administraciones locales para dotar al Downtown de elementos vertebradores que articularan un discurso urbano por ellos mismos, generando un interés por desarrollar el entorno y de esta manera contribuir a un relato de ciudad más compacta. El Walt Disney Concert Hall, el Dorothy Chandler Pavillion, el Ayuntamiento de la ciudad y la zona verde que lo rodea, el MOCA (Museo de arte contemporáneo de Los Ángeles), el Staples Center (donde se desarrollan los actos deportivos y musicales de la ciudad) y la plaza Pershing Square son elementos que el Ayuntamiento apostó y diseñó con esta idea, aprobados el plan del espacio público en Los Ángeles.


Vista del walt disney Concert Hall



MOCA Museum, Dorothy Chaddle Pavillion y la plaza del Ayuntamiento.



Pershing Square.

La Plaza Pershing es un parque público en el Downtown de Los Ángeles. Está bordeada por la calle 5ª al norte, la 6ª al sur, Hill Street al este y Olive hacia el oeste.

La historia del lugar data de 1859 cuando fue utilizado como campamento de colonos durante la fundación de la ciudad. No fue hasta 1866 cuando la ciudad declaraba la parcela como plaza pública. Durante los años 1880 y 90, era conocido como 6th Street Park, durante este tiempo se añadió un pabellón para poder ser utilizado por bandas de música y oradores para amenizar el espacio. En el año 1900, se erigió un monumento a los héroes californianos que fallecieron en la Guerra Hispano-americana, se cree que es el monumento público más antiguo de Los Ángeles, declarado 90 años después (1990) como monumento histórico y cultural por El Consejo de la Ciudad

En 1910 el parque fue renovado a partir de un diseño de John Parkinson. Parkison ofreció un diseño de tres niveles con una fuente esculpida por Johan Caspar Lachne Gruenfeld. En noviembre de 1918, una semana después de terminada la Primera Guerra Mundial, el parque fue renombrado como Pershing Square, en honor de John J. Pershing. Nombre que conserva en la actualidad.


Imágenes Históricas de la Plaza en 1920


Entre 1920 y 1930 se añadieron plantas tropicales al parque, siendo una auténtica selva tropical. En 1952 el parque fue excavado para la construcción de un aparcamiento subterráneo remplazando la densa vegetación con un extenso terreno de pequeños arbustos en escasas jardineras. Algunos historiadores han sugerido que el rediseño de 1950 fue una estrategia intencionada para desalentar la zona de crussing gay que se había convertido en un lugar común del parque desde principios de 1920. Las largas y amplias rampas al parking, alineadas a los cuatro lados del perímetro creaban una barrera expulsora para los transeúntes de la ciudad. Cuando las corporaciones comenzaron a dejar el corazón de la ciudad para instalarse en torres de oficinas al oeste de Los Ángeles, Pershing Square se convirtió en un refugio para la población sin hogar, y en un punto activo para el tráfico de drogas.


Rediseño años 50. Se aprecia la construcción del parquing subterráneo y la supresión de la zona frondosa


Para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, el alcalde la ciudad invirtió más de 1 millón de dólares para arreglar la Plaza. Pero no fue hasta 1992, cuando el parque fue totalmente renovado por la colaboración del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, y la paisajista Laurie Olin, que le dieron la imagen que luce actualmente, creando un lugar para los habitantes de la ciudad.

A principios de la década de 1990, Robert Maguire, dirigió a un grupo de propietarios-vecinos para impulsar un rediseño del parque en un esfuerzo por convertirlo en un espacio atractivo para sus inquilinos. El grupo acordó pagar la mitad del coste del proyecto arquitectónico ganador de Legorreta-Olin. La obra de Legorreta equilibra la inspiración de la arquitectura vernácula mexicana y la influencia de los modernistas mexicanos, especialmente la integración de la arquitectura y el paisaje de Luis Barragán. El proyecto constituía un gran desafío dado que la manzana resultaba demasiado grande para funcionar como un espacio simétrico individual. El arquitecto Ricardo Legorreta tomó la decisión de romper el espacio, formando dos amplias plazas conectadas sobre el eje este-oeste, además de una serie de salidas perpendiculares que condujeran hacia el resto del desarrollo. El desnivel entre el lado norte y el sur fue acomodado a lo largo del eje central por medio de una ancha escalinata. La torre de 40 metros de alto se mantiene siempre como el punto focal. Desde la base de dicha torre surge un chorro de agua el cual, conducido por un acueducto, desemboca a la gran fuente circular que domina la plaza sur. La frecuencia de salida del agua ocasiona un efecto de oleaje cada ocho minutos.


La artista Barbara McCarren intervino localizando una línea sísmica que atraviesa la plaza desde la acera hasta acabar en el centro de la fuente, recordándonos el historial tectónico de la ciudad. Una serie de muros de colores intensos, perforados por cuadrados, rectángulos y círculos abren vistas en tonos de rosa y morado. Las palmeras geométricamente alineadas y una pareja de esferas, firma de Legorreta, identifican los nuevos espacios en la plaza norte. La plaza es una coreografía de elementos que conforman una lúcida, aunque compleja sucesión de espacios. Lo que una vez fue un lugar desolado del centro de Los Ángeles ha sido remplazado por un espacio abierto, rescatando el sentimiento de comunidad, descanso y ocio.



Vistas de la Plaza en la actualidad


De hecho, muchas de las características del parque aluden a la historia y el carácter específicos de Los Ángeles, incluido un bosque de árboles de cítricos que hacen referencia al legado agrícola de las regiones. Laurie Olin pudo incluso ubicar varias de las palmeras reales que fueron retiradas del parque cuando se construyó el parking subterráneo (años50), y las devolvió a su hogar original. Una larga fila de altos cilindros de estuco rosa a lo largo del borde noreste del parque define el límite exterior de un jardín de esculturas.


Justo veinte años después, las estructuras geométricas de estuco en brillantes colores y el diseño duro del paisaje han enfrentado críticas intensas (una página de internet local es dada a llamar a este parque “el más odiado de la ciudad”) pero el diseño de Legorreta y Olin hace una declaración audaz para el espacio público en Los Ángeles, inigualado por ningún otro parque en la ciudad.

Aunque el carácter se transformó totalmente de su estado anterior, los diseñadores todavía tenían que lidiar con el parking subterráneo y las infraestructuras que quitaban cohesión a la plaza. Las rampas de entrada y salida se acortaron y se redujeron, pero el acceso al parque todavía está limitado a las cuatro esquinas y dos cruces que dividen las rampas de aparcamiento en los lados este y oeste. El diseñador de paisajes Wade Graham declaró en un artículo de opinión reciente para el LA Times, "El pecado original de la ciudad en Pershing Square fue sacrificar el espacio público en el altar del automóvil". Pero como Frances Anderton descubrió su programa de radio "Diseño y Arquitectura" dijo: “cualquier rediseño del parque tendrá que mantener el Parking subterráneo porque es una valiosa fuente de ingresos para la ciudad. ¿Podrá un nuevo diseño abordar con éxito el desafío de construir un parque en el techo de un estacionamiento?”

Hoy en día, este acceso limitado es uno de los aspectos más criticados del parque, pero los propietarios que condujeron el proceso de renovación probablemente lo vieron como una característica de seguridad beneficiosa. Como lo describió un artículo de Los Ángeles Times, poco después de que se reabriera el parque, "la asociación de propietarios espera que solo los ciudadanos respetuosos de la ley frecuenten el lugar, y que las pandillas locales y los transeúntes sin hogar que han reclamado la plaza en el pasado reciente se mantendrán alejados”. Como resultado, los esfuerzos de los propietarios por sanear y asegurar el parque terminaron alejando a las mismas personas que habían esperado atraer en un principio.

La falta de vivienda sigue siendo una característica constante de Pershing Square. Las críticas al diseño a menudo se expresan al mismo tiempo que las quejas por el olor de la orina, lo que plantea la pregunta de si esos críticos realmente expresan su descontento con la arquitectura, o solo con la “clientela” del parque. Un comentario en el LA Times en el momento de la apertura del parque señaló el potencial para unir a partes dispares de la comunidad de Los Ángeles, pero también señaló que para que el parque logre atraer a los trabajadores de cuello blanco, "tendrán que: Estar dispuestos a codearse con los ciudadanos que parece que prefieren mantenerse a distancia". Solo unos años más tarde, un artículo de 2002 celebró la mezcla diversa de visitantes en el parque, desde las torres de oficinas del Distrito Financiero, las zonas comerciales cercanas, y los no muy lejanos barrios como Chinatown y Little Tokyo. A medida que los nuevos residentes se mudaron al centro de Los Ángeles, Pershing Square se ha vuelto aún más activa. A día de hoy, los foodtracks aparcan en el parque para ofrecer comidas rápidas a los trabajadores de los edificios cooperativos que rodean la plaza; Los conciertos de verano y las noches de cine al aire libre activan el espacio, junto con una pista de patinaje sobre hielo en el invierno; y se han agregado dos nuevas zonas de juegos infantiles para atender a las familias que se mudan al centro de la ciudad.


Vista de los usos temporales. Instalaciones artísticas, mercados o pista de hielo en Navidad.



Acceso y estación del metro instalada en la plaza.


Pershing Square ciertamente se enfrenta a desafíos. La activación urbana a gran escala toma tiempo, a veces décadas, y si bien la nueva cosecha de residentes del centro de la ciudad ha ayudado a alcanzar las ambiciones de Pershing Square, el gusto popular ha dejado atrás su estética posmoderna. Quizás lo más importante es que los desarrolladores y propietarios de propiedades vecinas sienten la necesidad de una atracción nueva y elegante para competir con los centros comerciales y los museos que están apareciendo en otras áreas del centro de Los Ángeles. El consejo de Pershing Square Renew, el grupo detrás del último impulso para reinventar el parque, está dominado por desarrolladores motivados en aumentar el valor de sus propiedades, no a diferencia de los propietarios que defendieron el diseño actual. El diseño audaz de Legorreta y Olin, habilitado por una forma pionera de asociación público-privada, pronto será reemplazado por el resultado de una nueva asociación público-privada, ansioso por mantenerse al día con la cambiante moda arquitectónica y paisajística, e impulsado por un deseo quijotesco de desinfectar el ámbito público urbano. Como Sara Hernández dijo: “Hasta cierto punto, la evolución constante de Pershing Square es realmente una parte de su historia y parte de su identidad. Este es un espacio que ha evolucionado continuamente a lo largo de su historia, para bien o para mal”.



Ficha Técnica de construcción.

Año 1993. Superficie de construcción: 20,000 m2. Jewelry Distric, Los Ángeles

Arquitectos: Ricardo Legorreta, Víctor Legorreta, Noé castro y Gerardo Alonso

Arquitecto Ejecutivo: Langdon Wilson Architecture Planning, Los Angeles, Ca.

Paisajismo: Olin Partnership

Gerencia del Proyecto: Maguire Thomas Partners

Diseño Estructural: Nabith Yussef & Associates

Artista: Barbara McCarren

Constructor: Turner Construction


Ricardo Legorreta 1931-2011

El arquitecto tenía la premisa de que la esencia de la arquitectura es hacer feliz a la gente, y, durante sus 59 años de trayectoria, se dedicó a crear espacios acogedores, que transmitieran tranquilidad y optimismo, conectando la arquitectura mexicana vernácula con la contemporánea.

Todos sus trabajos arquitectónicos se distinguen por el uso de la geometría, vistas panorámicas y los colores. Para Legorreta eran elementos fundamentales en sus diseños, al punto de incluir en las edificaciones piezas artísticas de pintores y escultores como Rufino Tamayo, Juan Soriano, Rodolfo Morales, Vicente Rojo, la famosa fuente de Isamu Noguchi o Barbara McCarren


Fuente del eterno movimiento creada por Noguchi en el Hotel Camino Real en México D. F.


Legorreta es uno de de los arquitectos con un sello particular que hace que sus obras sean fácilmente identificables. Su formación académica profesional la realizó en la Universidad Nacional Autónoma de México entre 1948 a 1952. Como parte de su formación tuvo la influencia de ilustres personalidades en el mundo de la arquitectura, como los arquitectos José Villagrán García, Mathias Goeritz y Luis Barragán.


Imagen de Ricardo Legorreta


Como dijo Villagrán, “el camino no es largo, sino infinito


Es peligroso diseñar sin condicionantes. El “Haz lo que quieras” representa un gran riesgo. A diferencia de otras artes, la arquitectura tiene como objetivo resolver un problema; en el momento en que este enfoque funcional deja de existir, la arquitectura de cierta forma, también deja de serlo” Ricardo Legorreta
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