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Fundación Julio Muñoz Ramonet. Calle Muntaner 282, Barcelona.

Actualizado: 17 ago 2023







El pasado mes de octubre tuve el inmenso placer de guiar las visitas en la Fundación Julio Muñoz, dentro del marco del festival 48h OpenHouse de Barcelona. Esta finca señorial perteneciente a la más alta sociedad burguesa de la época, está rodeada de un hermético secretismo en su interior. Sus muros y jardines atesoran una de las historias más rocambolescas que se entremezclan, con los personajes más excéntricos de la historia reciente de la ciudad. La expectación por visitarla fue máxima, llegándose a acumular más de 4 horas de espera para poder acceder al interior.


Para entender la actual sede de la Fundación Julio Muñoz Ramonet es imprescindible poner en contexto tanto la arquitectura del edificio, como sus jardines, así como las diferentes historias de los diferentes dueños que moraron e hicieron de este impresionante palacete su hogar.


El lugar también es conocido popularmente como “Can Fabra”, ya que fue precisamente un encargo de Ferran Fabra i Puig (1866-1944), segundo marqués de Alella, al arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia (1858-1931). El señor Fabra i Puig era un reconocido ingeniero, industrial y político, llegando a ser alcalde de Barcelona entre los años 1922-1923, como anteriormente lo había sido su padre.


El arquitecto Enric Sagnier en el momento de recibir el encargo, ya contaba con un amplio prestigio por sus edificaciones en la ciudad. Actualmente tiene documentados más de 300 edificios de los que destacan: Las aduanas del puerto, el Palacio de la Justicia, el Templo del Sagrado Corazón del Tibidabo o la Caja de Pensiones de la Vía Layetana. Como podemos apreciar, Sagnier construyó muchos edificios públicos al estar muy bien relacionado con las altas clases dirigentes.


Así nos encontramos en 1917 cuando Enric Sagnier recibe el encargo del sr. Fabra i Puig de construir diversas casas para la familia dentro de una finca. Las construye entre 1917-1922. De la misma manera que se busca un arquitecto reconocido para construir los edificios, para el diseño del jardín se sigue la misma regla, siendo encargado en 1916-17 al reconocido paisajista internacional Jean-Claude-Nicolas Forestier, que realiza un jardín de inspiración mediterránea. Jean-Claude-Nicolas Forestier en también un reputado paisajista en la ciudad, con obras tan ejemplares como los jardines del Miramar, la pérgola del Aribal (en Montjuïc) o los jardines del Guinardó. El primer jardín que diseñó para la finca contaba con 4.097 m2, siendo un espacio dividido en tres terrazas. En la principal, había un estanque central rectangular con un brollador rodeado con decoración de tiestos de terracota. El conjunto se cerraba con 3 pérgolas en forma de U llenas de rosales. En el año 1933 Ferran Fabra i Puig vende parte del terreno que ocupa el jardín para la construcción de un bloque de viviendas de alquiler en la esquina de la calle Avenir con Muntaner, perdiéndose 529 m2 del jardín original.


Eric Sagnier construye la casa principal entre 1917-1922 con una superficie de 4.882 m2. La finca incluye también una segunda casa, obra también de Sagnier. El uso original de esta casa se desconoce, pero es heredada por la nieta del marqués hasta que es vendida como el resto de la finca. La casa principal y el jardín se convierten, entonces, en un excelente ejemplo de casa unifamiliar, en un momento en que la zona estaba experimentado un fuerte crecimiento a partir de la inauguración del tren de Sarria en 1863 y la anexión del pueblo de Sant Gervasi de Cassoles en 1897. Era un barrio con una gran mayoría de casas y mansiones burguesas con jardín. Un espacio privilegiado de tranquilidad dentro de una ciudad ya en pleno proceso industrial, aunque en esta zona de la ciudad existía muy poca presencia de industrias, dedicándose el suelo a uso privado. El estilo arquitectónico empleado por Enric Sagnier es bastante ecléctico, sobresaliendo del conjunto dos torres de tradición plateresca (arquitectura castellana del renacimiento XV-XVII mezcla entre mudéjar y gótico flamenco, donde destaca del conjunto el gran escudo del marquesado de Alella en la fachada.


Imágenes de la casa torre del II marqués de Alella. Fondo Brangulí 1922-23. Archivo Nacional de Catalunya. Destaca la casa y el jardín con las pérgolas de rosales.



Plano de 1933 donde se observa un barrio conformado por casas con jardín. Subrayado la finca del II Marqués de Alella.



Foto años 20, con el tenis pompeia en la zona, a la izquierda se puede ver la casa del II marqués de Alella Vista general del Barrio de Galvany con las pistas de tenis del la Real Sociedad Deportiva en primer plano; al fondo se ve, a la izquierda, el palacetede los marqueses de Alella.



En este punto debemos hacer un pequeño recordatorio al padre de Ferran Fabra Puig, el señor Camil Fabra Fontanils que fue como su hijo también alcalde la ciudad y diputado de las Cortes y senador por la provincia de Barcelona, siendo el gran artífice del imperio económico de la familia, conservado y aumentado hábilmente por sus dos hijos.


Era un hombre viajado de extensa cultura, convirtiéndose en un personaje omnipresente de la sociedad barcelonesa de la época. Contribuye de manera muy generosa con la ciudad permitiendo a la Real Academia de Artes y Ciencias la oportunidad de construir el observatorio que actualmente lleva su nombre en la montaña del Tibidabo. También lega a la ciudad su gran colección pictórica, que actualmente podemos disfrutarla en el museo de Bellas Artes de Barcelona. Unos legados históricos dentro de los origines de las colecciones artísticas municipales.


Volviendo a la casa, se conserva muy poca documentación de la época, siendo bastante alta la consideración de que la casa sufriera daños en su interior durante la guerra Civil, cuando sus habitantes huyeron a vivir lejos de Barcelona, aunque una vez terminada la guerra el marqués volvió a habitar la casa hasta su muerte el 12 de julio de 1944 a los 78 años.


Al morir, los herederos venden la finca a los hermanos Julio y Álvaro Muñoz Ramonet, formalizándose la compra en 1945. Posteriormente Julio compra a su hermano Álvaro su mitad para convertirse en único propietario y establecer su nueva residencia en la ciudad.


El nuevo propietario realiza una remodelación para acomodarla a sus necesidades y adecuarla al lujo y el estatus de desmesurada riqueza que él como nuevo propietario reclamaba.


En el jardín se encarga una profunda remodelación llevada a cabo entre los años 1956-57 al paisajista Joan Miranbell (1892-1983). Esta remodelación implica cambios importantes a nivel estructural. Joan Miranbell crea más desniveles para acercar el jardín a la casa principal a la vez que eleva los laterales, dando la sensación de amplitud ante un jardín que había perdido metros del original por la venta de parte de la finca en 1933 como anteriormente hemos reseñado. Modifica las orientaciones de los estanques, sustituye también especies vegetales, introduciendo magnolias, cipreses y césped, organizando el acceso principal a través de un camino de tilos. Introduce también primeramente una zona de baño que es sustituida posteriormente por un estanque rodeado de pérgolas y esculturas, principalmente del escultor Josep Dunyach Sala (1886-1957) y Vicenç Navarro Romero (1888-1979). Las peculiaridades de los estanques del jardín es que el agua que brota proviene de los manantiales de agua que pasan por debajo de la finca, son los dos únicos estanques de todo el parque público de Parques y Jardines de Barcelona que utilizan agua no tratada, sino que emana directamente del subsuelo de la finca. Actualmente el jardín consta de una superficie de 3.568 m2.



Plano y vistas del jardín actual.



El nuevo propietario, el sr Julio Muñoz Ramonet, sí que respeta la fachada de la finca principal, centrando su gran remodelación en el interior. No se puede entender qué paso en el interior sin conocer las “particularidades” del nuevo propietario, un rico industrial hecho a sí mismo. Provenía de una familia muy humilde de Granada. Su Padre un inmigrante se convierte en un negociante, consiguiendo un buen matrimonio que le proporciona ir escalando en la escala social. Durante la Guerra Civil, se exilia del lado republicano al lado nacional, instalándose en la ciudad de San Sebastián. Su hijo es llamado a filas en la guerra por las milicias republicanas, aquí la historia es muy confusa existiendo varias versiones a cada cual más rocambolesca, algunas dicen que le pegan un tiro en la pierna, pasando la guerra en un hospital donde envía cartas cifradas a su padre con información de la república, para beneficiar al lado nacional. Lo que sí está documentado es que espía, esto le genera una gran posición entre el bando nacional. Y cuando Franco se instala en el poder, él es altamente recompensado con innumerables tratos de favor.


Durante la durísima posguerra, la familia Muñoz Ramonet se dedica al estraperlo del algodón, y auspiciado por sus altos contactos y prebendas adquirió decenas de industrias algodoneras, llegando a tener más de 45.000 empleados, les llaman a él y a su padre los “padrinos Muñoz”, llegando a decirse que era el hombre más rico de Catalunya y quizás también de España. En el año 46 se casa con la hija del presidente del Banco central, con la que tiene 4 hijas. En los años 50 con la llegada de los tecnócratas al gobierno franquista, se pone un poco de coto a todos estos empresarios turbios, obligándole a diversificar los negocios. Adquiere los almacenes El Siglo y El Águila, compra fincas nobles en Barcelona como esta, el Ritz (después de que un maître le sirviera mal, se compró el hotel para poder despedirlo) o el Palau Robert, donde instala sus oficinas. En los años 60 tiene un declive empresarial, los bancos suizos encuentran irregularidades financieras generándole una deuda de más de 4.000 millones. Sus problemas no acaban más de empezar. Años más tarde la Audiencia Nacional con un tal Juez Garzón le imputa por estafa y falsedad en 1986. Huye de la justicia española, instalándose en un lujoso hotel de Suiza, donde reside recluido hasta su muerte en 1991.


Pero toda la polémica no termina allí, ya que su legado abrió otras. De manera rocambolesca el Ayuntamiento de Barcelona se entera que es beneficiario del parte del testamento de este simpar personaje, concretamente de la finca que nos ocupa en este artículo, y de todas las obras de arte que contiene en su interior, con la condición de que debe abrirse una fundación con su nombre, quizás una manera de devolver a la ciudad todo lo que le había quitado o quizás querer limpiar su nombre una vez muerto.


Sus 4 hijas no están de acuerdo con este testamento y legitiman en un proceso de más de 23 años, pero la justicia falla todas las veces en favor del Ayuntamiento. Las hijas no aceptan esta decisión y pleitean, hasta que ya no queda más recurso que imponer y pierden la finca a favor de su legítimo nuevo propietario, el Ayuntamiento de Barcelona como hace constar la justicia.


Las obras de arte del interior, al no existir un inventario exhaustivo constituyen otro aparte de los pleitos, muchas de las obras son sustraídas con alevosía y nocturnidad de la finca a paraderos desconocidos.


En octubre del 2020 tras más de 29 años perdidos aparecen 583 cuadros y piezas de la colección. La guardia civil las localiza, parece que, con la connivencia de uno de los nietos, en diferentes naves, locales y viviendas en Barcelona, Alicante y Madrid. Aparecen también “La Anunciación” del Greco y “La aparición de la virgen del Pilar” de Goya, actualmente en depósito en el MNAC. Y es que la colección de arte de Julio Muñoz, se había formado principalmente de la absorción que este había practicado de un coleccionista serio y de toda la vida como la colección Bosch Catarineu. Todavía se siguen buscando las obras de más valor de la colección. Julio Muñoz en vida no compró nada que tuviera un valor destacado, era un comprador impulsivo y compulsivo, pero sin ningún criterio ni estilístico ni estético. Así que su colección de arte importante venía de las absorciones que este obtenía, no siempre de manera muy clara, de otros coleccionistas, como es el caso de la colección Bosch Catarineu.


Quien quiera saber más excentricidades de este personaje y conocer más detalles de esta increíble historia, no debe perderse el reportaje de TV3 a la carta “Después de Dios, Muñoz””. El título ya es toda una declaración de intenciones de lo que nos podemos esperar. Dejo el link:


El interior de la casa es de planta rectangular, tiene una superficie de 2.100 m2, divididos en cuatro niveles. Mantiene la estructura arquitectónica de Sagnier pero mostrando todo el lujo y ostentación que se supone a un personaje de esta calaña. El gusto no puede ser menos que suntuoso al extremo. Encarga a la empresa de Antonio Herraiz todos los espacios.


La casa se articula a través de un vestíbulo central, siguiendo el gusto de los patios renacentistas castellanos, donde destaca una claraboya original del momento que Fabra Puig era el dueño, pero que Muñoz no se pudo contener de modificarla añadiendo unas M, para su mayor gloria.



Imágenes de la claraboya, donde se destaca la letra M del nuevo propietario.


Modifica también la escalera de acceso a la primera planta, haciéndola más ostentosa. En el comedor de gala, encontramos pinturas al fresco inspiradas en Homero del artista Ramón Stolz Vizcaino (1903-1958), entre unos muebles de estilo real. También destacan las lámparas colgantes del techo sobre la mesa principal. En la planta baja también encontramos la sala llamada “Goyesca”, por su decoración y pinturas que representan las “majas, damas y chulapos” pintadas por el artista Erenst Santasusagna Santacreu (1900-1964), y el salón de los Luises, decorado con toda la pompa del estilo real borbónico. También se encuentran la sala de baile y la sala de música.


Decoración de la planta noble.


A través de la suntuosa escalera se accede a la primera planta destinada a las habitaciones privadas de la familia y la capilla.


Sala Goyesca, decorada por Erenst Santasusagna Santacreu.


Las hijas, ya metidas en pleitos y viendo la altísima posibilidad de perderla judicialmente, como así se ha demostrado, alquilaban la casa para rodajes de películas. La película “Blancanieves” con Ángela Molina y Maribel Verdú fue rodada en sus dependencias. Durante el rodaje se produjo la curiosa y divertida anécdota protagonizada por los vecinos de la zona. Estos alarmados al ver camiones entrando en la finca para realizar el rodaje de la película, asustados llamaron a la guardia urbana para alentar de que quizás se estaban sustrayendo más pertenencias, pensándose que la familia se estaba llevando patrimonio.


Actualmente la casa todavía no se ha podido abrir al público de manera regular, carece hasta de suministros básicos, y el Ayuntamiento está haciendo unas pequeñas obras para poder acondicionarla antes de acometer la gran reforma final con el fin de poder abrir la fundación de manera regular. La idea es que en la fundación se puedan realizar estancias artísticas relacionadas también con la ciencia. El jardín, sí está abierto al público, formando parte de la oferta de Parques y Jardines de la ciudad, pudiéndose visitar libremente dentro de los horarios establecidos.



Fotos durante las visitas del Open House 2022.




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