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Diálogos en el Espacio Púbico: Washington Square, New York.


En la intersección de los barrios del Greenwich Village, el Soho y el East Village se encuentra uno de los espacios públicos más populares de NY. El Parque de Washington Square. Se extiende en 10 hectáreas de terreno siendo uno de los lugares favoritos de los neoyorkinos para realizar actividades al aire libre, ejercitando su libertad y compromiso de usar estos espacios en su beneficio. Una forma de entender el espacio público en toda su dimensión de lugar de encuentro de todos y para todos. Washington Square es por encima de todo eso; un lugar de encuentros, de mítines, de protestas y actividades culturales. En él siempre se pueden ver artistas callejeros bailando, gente practicando yoga, gente escuchando música, otros bañándose en la fuente en días calurosos de verano, en clases de tai-chi improvisadas, realizando picnics en las zonas verdes, la verdadera esencia de Nueva York es visible en todos sus rincones, donde late su corazón de ciudad cosmopolita. Porque es un parque instalado en el corazón de todos los neoyorquinos del Village. La plaza marca la frontera entre el Downtown y el Midtown, es allí donde empieza la mítica 5ª Avenida.


Si hacemos un poco de historia y nos remontamos a 1825 la zona fue utilizada como cementerio de las víctimas caídas en la Guerra de la Independencia, actualmente se encuentran 20.000 cuerpos bajo el actual parque de Washington Square.

El elemento más significativo y simbólico del parque es el arco que le da nombre. El primer arco fue construido en 1889, para conmemorar el primer presidente de los EEUU, George Washington. El arco fue construido en madera, siendo remplazado finalmente por el actual de mármol entre 1890-1895.


El arco ha sido famoso por varias anécdotas a lo largo de los años, pero yo destacaría por encima de todas, por su implicación artística, el famoso acto del genial artista Marcel Duchamp (1887-1968) padre de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX, que con un grupo de amigos se colaron dentro del arco de forma ilegal, subiendo hasta la cúspide de su terraza y proclamando la república Independiente de Washington Square. Para conmemorar este acto de independencia encendieron linternas japonesas y lanzaron globos en la noche de NY. Lamentablemente no hay imágenes gráficas de este momento del happening-gamberrismo artístico de Duchamp y sus compinches.

El parque cuenta además del arco con varios elementos que le confieren su singularidad actual, como la fuente circular del estanque y la estatua de Giuseppe Garibaldi. Entre su vegetación se encuentra el famoso Hang man’s Elm (el olmo de los ahorcados) en la esquina norte del parque.


Washington Square ha sido escenario de innumerables películas y libros, “como descalzos por el parque”, “Cuando Harry encontró a Sally”, “soy leyenda”. En las calles que miran al parque vivía el pintor americano Edward Hopper, autor de esos cuadros hipnóticos de momentos congelados de la vida mundana, escenas de personas que miran, quién sabe si a través de las ventanas hacía el parque de Washington Square.



En los años 50 el actual parque era un parking. El activismo de los vecinos del Greenwich Village, como el urbanista Jane Jacoks, consiguieron que se reconvirtiera en una zona peatonal en 1959 derrotando a especuladores como Robert Moses que pretendía alagar la 5ª AV. destruyendo lo que hubiese sido el futuro como parque.



Pero si por algo es famoso el parque de Washington Square es por su vinculación al ajedrez. En una de las esquinas del parque se instalaron unos tableros permanentes para uso de los ciudadanos. Rápidamente se convirtieron en un lugar muy popular, tanto es así que en los años 50 y 60 la comunidad del ajedrez mundial se congregaba allí. Podías ver a jugadores de fama mundial entorno a sus mesas. Un momento que requiere una contextualización especial. En aquel momento de la historia las dos superpotencias se encontraban en el momento más álgido de la guerra fría. Para la URSS el ajedrez no era un juego cualquiera, sino una religión de estado. La estructura de la antigua Unión soviética había logrado que todos los campeones y subcampeones del mundo desde 1948 fuesen soviéticos, ganando además todas las olimpiadas de ajedrez celebradas hasta ese momento. Pero en EEUU había nacido un joven jugador, Bobby Fischer (1943-2008), que estaba llamado a ser una seria alternativa al aplastante dominio de los soviéticos sobre los tableros a lo largo de décadas. Washington Square se convirtió en el laboratorio de Fischer.

Miles de jóvenes jugaban y competían fuertemente por el trono mundial del ajedrez como símbolo del dominio y superioridad de una mente de un sistema sobre otro. EEUU estaba usando este poder para contrarrestar la superioridad de la URSS en este juego. Finalmente, el gran duelo se vería culminado con “la batalla de todas las batallas” en el mundial de ajedrez de 1972 en Reikiavik entre el ruso Boris Spassky (actual campeón del mundo en ese monumento) contra el aspirante y genio del ajedrez americano Bobby Fischer, dos mitos del tablero. Fischer, jugador excéntrico de reacciones infantiles (pero eso es otra historia), ganó con la memorable 6 partida que aún se estudia en las escuelas de ajedrez del mundo. El encuentro del siglo tubo importantes implicaciones políticas. Se ponía en juego la supremacía en la guerra fría, en el juego del ajedrez siempre asociado a inteligencia y al poder de una mente sobre otra, en un momento 1972 de fuertes tensiones mundiales como la guerra del Vietnam. Los organismos gubernamentales americanos encontraron una forma de contrarrestar el poder ejercido por los soviéticos, en un juego tan asociado al dominio de una mente y los tableros de Washington Square forman parte tangencial de toda esa historia.


Este hecho ha sido motivo de mucha literatura y de varias películas como Buscando a Bobby Fischer con los tableros de Washington Square como figurantes.

Actualmente se sigue jugando al ajedrez cada día. Allí podemos encontrar a los Chesshusttlers que apuesta en partidas contra turistas por 5 dolores para el ganador. Alimentando el aura mítica del lugar.


Uno de ellos explica: “Los turistas abren fuerte, los veteranos especulan más para no asustar. Y si mueves la pieza y paras el reloj con diferentes manos, eres novato”.


El actual campeón Mundial, el noruego Magnus Carlsen, fue a rendir tributo durante una estancia en Nueva York jugando unas partidas en el mítico parque.


https://www.youtube.com/watch?v=HgfdNnun7Vo&t=73s Carlsen jugando en Washington Square.


Después de unos difíciles años 80, donde el crack se apoderó del parque, a día de hoy la ciudadanía ha recuperado sus espacios, usando el parque como punto de encuentro donde uno ejerce su derecho al espacio público en propio beneficio con un respeto absoluto hacia los demás. El espacio ha sido moldeado para cubrir con las necesidades de la ciudadanía. Un patio trasero para todos los neoyorkinos, que disfrutan y quizás puedan retar a algún jugador en los míticos tableros… Blancas D4…



https://www.youtube.com/watch?v=kX7p1pxEhKs

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